martes, 24 de marzo de 2009

Estaría bien liberarse de Maya.....aunque se está tan agustito....



Cuando uno se vuelve consciente del Ser, la mente deja de existir, lo cual no quiere decir que uno quede sumido en la conciencia del Ser si elimina la mente, sino que es algo que sucede cuando se comprende y se da cuenta de que la mente no ha existido nunca. Se trata de reconocer lo que es auténtico y real y despojarse de esas ideas erróneas sobre la realidad y la importancia de esa efímera sombra que llamamos mente.

No establezcas unos tiempos para meditar. No consideres que es algo que se hace cuando te sientas y cierras los ojos. Esta meditación tiene que ser algo ininterrumpido. Medita al comer, al caminar, hasta cuando estés hablando. Hay que meditar sin cesar.


Por sí solo, el cuerpo es jada, es un objeto inerte, desprovisto de vida e incapaz de funcionar sin la mente. Y, ¿cómo funciona la mente? Mediante los cinco sentidos que le proporciona el cuerpo. […] Si queremos ir más allá del cuerpo, más allá de la mente, debemos comprender y aceptar plenamente que no es real toda esa información que nos proporcionan los sentidos.

La autoindagación es el proceso mediante el cual la atención se enfoca en el sustrato en lugar de en los nombres y las formas que le solemos imponer. El Ser es ese sustrato del que parecen manifestarse todas las cosas y el jñani es aquel que es consciente, ininterrumpidamente, del sustrato real, que nunca cae en el engaño de creer que existen verdaderamente esos nombres y formas que perciben los sentidos.

Durante toda la vida debes mantener un compromiso contigo mismo de establecerte en el Ser y, para conseguirlo, tienes que tener una firme y potente determinación que se traduzca en un esfuerzo continuado, no a ratos.

Llevas muchas vidas sumido en la ignorancia y eso es a lo que estás acostumbrado. Todas tus creencias más arraigadas, todas tus pautas de conducta refuerzan esa ignorancia y la fortalecen para que sigas siendo su presa. Esa ignorancia es tan potente y está tan entremezclada con todas tus estructuras psíquicas que debes hacer un esfuerzo ingente durante mucho tiempo para poder liberarte de ella, enfrentándote una y otra vez a todos los hábitos y creencias que la sostienen.

La ignorancia consiste en ser ignorante del Ser y, para acabar con ella, es necesario percibir el Ser de forma consciente. Cuando se toma conciencia del Ser, se desvanece la ignorancia y, si no se pierde esa conexión con el Ser, la ignorancia nunca puede volver a surgir.

En la separación no hay felicidad alguna. Mientras el jiva siga considerándose un ser aparte, será incapaz de sentirse feliz, pleno y en paz. Esa existencia aparte procede del Ser y tiene que regresar a él y acabar en él. Ésa es la única manera de poder vivir en una paz eterna.

El Ser resplandece sin cesar y si no lo puedes ver porque tu mente lo ha oscurecido o fragmentado, lo que tienes que hacer es controlar tu visión. Tienes que dejar de observarlo todo con el ojo de la mente porque ese ojo sólo puede ver lo que la mente proyecta ante él. Si quieres ver con el ojo del Ser, desconecta el proyector y, entonces, el ojo infinito del Ser te revelará que el todo es una unidad indivisible.

La paz no se ve afectada por los tipos de conducta.

El jñani está siempre absorto en el Ser y su conducta aparente no es más que un reflejo de las circunstancias en las que se encuentra.

Cuando se tiene este jñana, tu paz interior es como una roca maciza que no hay quien la mueva.

Todo lo que vemos durante el estado de vigilia es un sueño. Estos sueños son pensamientos nuestros que se manifiestan. Los malos pensamientos producen malos sueños y los buenos pensamientos, sueños buenos; y si no tienes pensamientos no sueñas nada. Pero aunque sueñes, debes comprender que tu sueño también es el Ser.

No hace falta suprimir los pensamientos o no pensar absolutamente nada para vivir siendo consciente del Ser. Si tienes presente que hasta los sueños de cuando estás despierto y de cuando duermes son el Ser, entonces los pensamientos y los sueños que producen pueden continuar porque ya no te representarán ningún problema. Simplemente, sé el Ser en todo momento y, en ese estado, sabrás que todo lo que se aparece ante ti no es más que un sueño.

Cuando te fundes con el Ser, hay un gran poder que se apodera de ti y que dirige tu vida. Se ocupa de tu cuerpo, te pone en el lugar adecuado en el momento adecuado, te hace decir lo que es adecuado para la gente con la que te encuentras. Ese poder se apodera de ti hasta tal punto que tú ya no eres capaz de decidir ni discernir nada por ti mismo. Ese ego que va pensando “tengo que hacer esto” o “no tengo que hacer lo otro”, ya no existe. El Ser simplemente te infunde vida y te obliga a hacer todo lo que se debe hacer.

Establecerse en el Ser es la única actividad de esta vida que resulta útil y que vale la pena.

En todo momento, sólo tienes una auténtica opción: ser consciente del Ser o identificarte con el cuerpo y la mente.

En esta vida, tu responsabilidad es ver quién eres, pero no rescribir todo el guión de tu vida.

“Profundizar en el interior” significa centrar toda la mente en el Ser.

Cuando se retienen la respiración y la mente, cuando la energía mental no se dirige hacia fuera para ocuparse del mundo y sus objetos, la mente empieza a retroceder hacia su origen.

Para que la gracia del Guru pueda actuar en nosotros, tenemos que entregarnos. Tenemos que despojarnos de todas las cosas de este mundo y de todos los otros mundos, y enfocar nuestra atención en el Ser. Si deseamos algo de este mundo o del siguiente, se nos dispersará la energía con esos deseos y tendremos que nacer una y otra vez para que nos sean satisfechos.

En el estado de vigilia, el jñani no tiene pensamientos que le limiten la conciencia ni un ego que se identifique con un nombre y una forma determinados, sino que está en un estado claro como el agua.

La mente no se puede trascender adorando tus propias proyecciones externas. Todas esas apariciones externas que ves delante de ti son maia y no disponen de una realidad fundamental en la que existir. Para encontrar el Ser, para descubrir lo que es auténtico y real, tienes que buscar dentro de ti. Tienes que descubrir la fuente, el lugar de donde surgen todas esas proyecciones mentales.

Todo es tu propio Ser. Esta forma es distinta; aquella forma es distinta. Esto es más poderoso, aquello es peor. Todo esto son los juicios que haces al ver objetos diferenciados en lugar de tener la percepción auténtica en la que todo es una unidad sin diferenciaciones.

Conocer todo lo demás sin conocerse a uno mismo, que es el que conoce los objetos conocidos, no es más que ignorancia. ¿Cómo puede ser eso lo que constituya el conocimiento?

Eres lo que te crees que eres y te conviertes en lo que piensas.

Supongamos que vas caminando por una calle muy ajetreada. Te topas con todo tipo de personas que están haciendo todo tipo de cosas. En una esquina se están sucediendo varias conversaciones. Quizás hay unos obreros que están cavando una zanja. Dentro de una tienda hay un cliente que está discutiendo de los precios de algunos productos, mientras que, en medio de la calle, hay una multitud alrededor de la víctima de un accidente. Ninguna de esas cosas tiene nada que ver contigo, pero siempre existe la posibilidad de que tú te intereses por alguna de ellas, o por todas, y te olvides de tu razón particular por la que estás en esa calle. No te dejes alterar por nada de lo que oigas o veas. Simplemente, sigue caminando hacia donde tengas que ir.

Si eres luz, no hay oscuridad alguna. Si eres el Ser, no hay ni pensamiento, ni cuerpo ni mente que puedan molestarte. Puede que surjan un montón de pensamientos. Pues que surjan. Pero tú recuerda todo el tiempo: “Soy el Ser”. Tú no eres las vásanas, no eres los pensamientos, eres el Ser. Mantén esa conciencia y no te preocupes demasiado de lo que esté sucediendo en la mente ni del significado que pueda tener.

Si permaneces en el Ser, siendo el Ser, nada te puede hacer daño. En ese estado, nada de lo que te pueda pasar es un problema. No hay dualidad alguna cuando permaneces en el Ser, ni pensamientos sobre lo que tienes que hacer o dejar de hacer, ni pensamientos sobre lo que se puede o no se puede hacer. Lo que importa es no salirse del Ser. Cuando tienes la luz encendida no puede entrar la oscuridad, por mucho que lo desees.

Si tú eres el Ser, no hay destino alguno que pueda afectarte. Si te rompes la camisa, ¿quiere eso decir que tú también te has roto? No. Le ha pasado algo a una cosa que no eres tú. De forma semejante, el cuerpo y la mente experimentan placer, felicidad, tristeza, etc., dependiendo del karma que se ha traído a esta vida. Pero el Ser no tiene ni apegos, ni desapegos, ni felicidad, ni tristeza, ni karma. El cuerpo no es el Ser. La mente no es el Ser. El verdadero “yo” es el Ser y al Ser nunca le pasa nada ni nada le afecta.

Cuando sabes que lo eres todo, no surge ningún deseo de conseguir determinadas cosas y otras no. No hay nada que te guste más o menos que otras cosas. ¿Acaso te gusta o deseas más tu brazo que tu pie? Cuando tu cuerpo es todo el universo, hay una total ausencia de preferencias, aversiones y deseos.

El Ser no nace, no muere, no sufre ni tiene problemas. Observa todos estos fenómenos, pero no le afectan. Todas esas experiencias tienen lugar en la mente y, a través de muchas vidas, la mente vive, aprende y va madurando. Escoge un cuerpo y aprende algunas lecciones en él. Después adopta otra forma, otro cuerpo, y aprende algo más, y eso es lo que va formando la mente durante innumerables vidas hasta que, finalmente, ya se ha aprendido lo bastante como para regresar a su fuente, el Ser.

La adquisición de conocimientos forma parte del mundo académico, no de la sádhana. Ver de verdad es percibir que todo es uno y la verdadera sádhana consiste en controlar los cinco sentidos del cuerpo. Hay que controlarlos, pero lograrlo es una auténtica heroicidad. No existe ningún sistema tradicional de educación que te prepare para eso, pero tomar conciencia del Ser es la auténtica educación.

Existir como conciencia, siendo plenamente consciente de lo que eres, conlleva una paz profunda e inalterable, aunque en ella se vayan manifestando pensamientos y actividades. Cuando se mira con ojos de la sabiduría, no se ve más que paz.

Últimas conversaciones con Annamalai Suami

David Godman

Editorial Trompa de Elefante

martes, 17 de marzo de 2009

Viento me pongo en movimiento


Viento, me pongo en movimiento
y hago crecer las olas del mar que tienes dentro.
Tiempo, devuélveme el momento,
quiero pasar las horas nadando mar adentro.
Y revolcarme por el suelo,
para empezar todo de cero.



lunes, 16 de marzo de 2009

Sonrisas de Bombay


Su autor dice:
A veces el éxito de una buena estrategia se encuentra más en lo que se calla que en lo que se dice.

A medida que pasa el tiempo, creo más en las primeras impresiones y en las intuiciones surgidas ante según qué personas y en determinadas situaciones. Deberíamos hacer más caso de nuestra intuición, la más primaria, la que tiene lugar incluso antes de pensar.

Me agradaba la idea de hacer aquel viaje solo. Tal vez por se hijo único había tenido que acostumbrarme a mantener conversaciones conmigo mismo, a saberme sin compañía humana, y por eso jamás me ha sido difícil, más bien al contrario, estar solo. Me gustaba –me sigue gustando- disfrutar de muchos momentos de soledad.

Siempre había sentido curiosidad por las personas que, cuando saben que les queda poco tiempo de vida, comienzan a hacer todo lo contrario de lo que estaban haciendo hasta entonces, se desprenden de muchas cosas y empiezan a vivir realmente. ¿Por qué no lo hacíamos todos, dando alas a nuestros anhelos más internos y sueños más íntimos, si también algún día íbamos a morir?

En aquel momento me di cuenta de que era menos libre de lo que creía. Muchas de las cárceles que tenemos los humanos las hemos creado nosotros mismos y solamente nosotros tenemos el poder de derribar sus barrotes.

“A veces nos obsesiona más un grano en nuestra nariz que el hecho de que cada día mueran de hambre tantos niños en el mundo” reza un proverbio chino.

Cuanto más ahondaba en aquellas lecturas, más me daba cuenta de lo ignorante que había sido hasta ese momento. La filosofía india, a diferencia de la que había conocido hasta entonces, no hablaba de individuos ni de personalidades, sino de almas y del universo.

A partir de ahí empecé a percibir, de una manera intensa, lo placentera que es la acción de dar. Entregar sin esperar nada a cambio. Regalar pensando tan solo en aquel que recibe.

Hacer felices a los demás es el verdadero secreto de la felicidad; no hay otro truco. Desprendernos totalmente de nuestros propios intereses y centrarnos en los de los demás y en lo que puede hacerlos felices. Ésa es la fórmula indiscutible para dar sentido a nuestra existencia, para bailar al compás marcado por el verdadero impulso de humanidad y vida. Somos instrumentos de amor, y los instrumentos sólo tienen valor y significado cuando son escuchados por una audiencia.

Buscamos siempre nuestra propia dicha, esperando ser más felices teniendo esto o comprando lo otro, imaginando que vivimos de una u otra manera y buscando en otros las alternativas para llegar a nuestra propia plenitud. No, ése no es el camino. Únicamente pensando en los demás y olvidándonos de nuestros intereses y ambiciones podremos comprender y adquirir plenamente el sentimiento de la felicidad con todas sus notas y matices.

Debemos actuar como el cristal de una ventana a través del cual se mira. Del mismo modo que nuestras miradas van más allá de los cristales y se centran en los bellos horizontes que se descubren tras él, nosotros también debemos ir más allá de nuestros objetivos egoístas. Buscar nuestra propia felicidad es no ver más allá del cristal.

¿Qué valor tiene una camisa colgada siempre en una percha? ¿De qué sirve un teléfono si no hay nadie al otro lado con quién hablar? De la misma manera que una camisa sirve para vestir a alguien, nosotros servimos para vestir con regalos y alegría el corazón y el alma de los demás y para transmitir, mediante el amor, el gozo de la vida.

En Bombay empecé a ver a toda persona como lo que realmente es: una extensión de nosotros mismos. Porque nosotros somos, a la vez, extensiones de ellos y todos formamos parte de un mismo universo.

Debemos apreciar a cada ser humano como a nuestro hijo, nuestro padre, nuestro hermano. Sólo entonces escucharemos en cada voz y veremos en cada mirada una intensa llamada a nuestro amor.

Al viajar uno se aleja de la rutina, y no sólo geográficamente, de forma que puede ver con mayor nitidez todos los pigmentos que componen su vida cotidiana. Es igual que cuando uno mira una película de terror y se extraña de que el protagonista no se dé cuenta de que el monstruo que lo persigue está justo detrás de él, en el umbral de la misma puerta a la que está asomado. No repara en ello simplemente porque está en la película, inmerso en esa situación. A nosotros nos pasa exactamente lo mismo. Debemos aprender a ver nuestra vida desde fuera, como una pantalla de cine. Sólo así podremos decidir con más sabiduría y ver con mayor claridad.

El odio es malo. Incluso, en palabras de Gandhi, si amar nos lleva a odiar a otros es mejor no amar.

“Haz que tu corazón sea como luz, tan sólo así conseguirás que un puñal no lo marque al herirlo. Si haces una marca en una piedra, esa señal siempre quedará; si la haces en una bola de luz, el cuchillo con el que la hagas atravesará la bola sin marcarla por ningún lugar”.

Nos pasamos la vida lamentándonos del mundo, diciendo que va mal y criticándolo, pero a menudo nos olvidamos que nosotros somos una parte de ese mismo mundo. Empecemos a cambiar nosotros, y una parte del mundo ya habrá cambiado.

Es igual que tener ante nosotros un muro de color negro y quejarnos de que es oscuro, cuando en nuestras propias manos tenemos un bote de pintura blanco y un pequeño pincel. Tal vez no podamos pintar con ese botecito todo el muro, pero sí que accederemos a pintar una parte de él. Si cada uno aporta lo suyo pintando la parte que le corresponde o le que buenamente puede hacer, el muro, al final, será de color blanco.

Uno no puede acometer cambios para evadirse ni transformar insatisfacciones latentes en uno mismo. Para realizar un cambio de esta magnitud y emprender un nuevo vuelo, hay que estar bien, muy bien. Había sido feliz hasta ese momento y no hacía aquello para huir de nada.

Desde entonces tampoco pensé ya nunca en mi vida. Tan sólo tenía en mente la de los demás.

Descubrí el verdadero secreto de la felicidad. Sólo se es verdaderamente feliz cuando se busca la felicidad de los demás y, además, se consigue. No hay palabras que puedan expresar la sensación de gozo que supone ver felices a los demás.

El amor, en el juego de la vida, siempre gana.

Aprendí a convivir con la naturaleza, a observarla, a escucharla, a emocionarme con el movimiento elegante de los arbustos al compás del viento y con el concierto de los grillos al ir a dormir, a sosegar la vista con la belleza del ocaso del sol y refrescarme las manos con el rocío de la mañana. Descubrirlo y saberme parte de ello fue indescriptible. Estamos rodeados por un constante milagro, y estamos ciegos ante él.

No hay enemigos. Un enemigo es un amigo que necesita nuestra ayuda.

La palabra “caridad” siempre me ha producido cierto rechazo. Caridad supone la inferioridad del que es ayudado. La palabra ayuda, en cambio, implica igualdad.

Aquel libro explicaba que la muerte es la cúspide de nuestras vivencias, su coronación, lo que le confiere un verdadero sentido y valor a nuestra vida. Sin vida no habría muerte, pero sin muerte tampoco habría vida.

Para apreciar realmente la vida hay que aprender a no ignorar la muerte, a saber que está allí, como un proceso más de nuestras existencias.

Otras personas me han recriminado, y lo siguen haciendo hoy, que haya perdido mi identidad personal, que haya negado en exceso mi vida individualizada y separada del proyecto y que haya adquirido un sentido del deber con esta causa tan fuerte y arraigado. No creo que sea negarme, sino afirmarme como el ser humano que soy. Porque sólo pensando en los demás se crece, como ciudadano y como habitante del mundo.

Pasar por la vida sin sentir la dicha de dar sin esperar nada a cambio es como pasar por un mar cristalino sin querer tocar el agua.

Si todos descubriéramos que la verdadera finalidad de cada ser humano es entregarse a los demás, todo sería muy diferente. ¡Cuántas insatisfacciones crónicas se echarían al olvido! ¡Cuánto vacío espiritual tendría fin! ¡Cuántas expresiones de amor y cariño aflorarían en la humanidad!

El hombre está inmerso en una ceguera colectiva en la que tan sólo ve sus propios sufrimientos y necesidades. Los hombres y mujeres que habitamos el planeta Tierra tenemos como fin vestir con amor el cuerpo de los demás seres humanos.

Para llevar a cabo esa ayuda, sin embargo, es imprescindible sentirse pleno y feliz. A veces lo comparo con enamorarse. Un o no puede pretender que otra persona llene un vacío propio. Deben estar todos lo vacíos cubiertos para dar cabida a la maravillosa acción de dar y compartir.

Para hallarse a uno mismo tan sólo hace falta viajar al propio interior. No se trata de alejarse, sino de acercarse un poco más.

Del mismo modo que un médico necesita ver al paciente para poder diagnosticar, nosotros no podemos pretender curarnos el alma sin ni siquiera mirarla. Es necesario que la observemos como quien mira con dulzura los movimientos imperfectos de un bebé. Será entonces cuando se producirá el mayor milagro de nuestras vidas: darnos cuenta de que pertenecemos a todos los lugares. Sabremos que somos del universo y el universo es nuestro. Porque ambos son una sola cosa. ¿No es acaso maravilloso descubrir que formamos de la misma tela en la que también están bordadas las estrellas, las aguas cristalinas de los ríos y las puestas de sol? Descubrir ese secreto y entenderlo plenamente no tiene precio. Ese conocimiento es, junto con el amor, el mayor tesoro que el ser humano podrá albergar jamás en el alma.

Si dedicas tu vida a perseguir un sueño, la propia vida te lo devolverá convertido en realidad. Y si ese sueño está dedicado al beneficio de los demás, el viento siempre acabará soplando a tu favor.

Sonrisas de Bombay

Jaume Sanllorente

Plataforma editorial

Extractos interesantes del libro:

En todos los lugares donde hay una mancha de color, una nota de un canto, una gracia de la forma, hay una llamada a nuestro amor.

Rabindranath Tagore

Vivir es acordarse de olvidar. Perdona lo que deba perdonarse. Olvida lo que deba olvidarse. Abraza la vida con renovado vigor… Deberíamos poder acoger cada instante de la vida con una mirada nueva, como una flor que acaba de abrirse.

Mata Amritanandamayi

Pensamos que nuestro sufrimiento es personal. Estamos cerrados al sufrimiento de la humanidad.

Krishnamurti

Siempre debemos tener presente que no vamos a ser libres, sino que ya lo somos. Toda idea de que estamos atados es una ilusión. Toda idea de que somos felices o desdichados es una gran ilusión.

Swami Vivekananda

La voz humana nunca podrá cubrir la misma distancia que la pequeña y silenciosa voz de la conciencia.

Gandhi

La pobreza no debe tener cabida en una sociedad civilizada. El lugar que le corresponde son los museos. Ya allí es donde acabará. Cuando los escolares visiten con sus escuelas los museos de la pobreza, se horrorizarán al contemplar el sufrimiento y la humillación que padecían los seres humanos. Culparán a sus antepasados de haber tolerado aquella situación inhumana y de haber permitido que se prolongase en un sector tan amplio de la población hasta el primer tramo del siglo XXI.

Muhammad Yunus

Mirar, escuchar, es un gran arte […] al mirar, escuchar, aprenderemos infinitamente más cosas que leyendo libros. Éstos son necesarios, pero observar y escuchar agudiza los sentidos.

Krishnamurti

Debes saber que incluso cuando contemplas un árbol y dices de él que es un roble o un baniano, esta palabra, en tanto que forma parte de los conocimientos de botánica, ha condicionado tu mente de modo que se interpone entre tu visión del árbol y tú. Para entrar en contacto con el árbol debemos apoyar la mano en él. La palabra no nos ayudará a palparlo.

Krishnamurti

¿Tendrá la mínima importancia que yo cambie? […] Esta pregunta es incorrecta, pues tú eres el resto de la humanidad.

Krishnamurti

¿De dónde he venido? ¿Dónde me has encontrado? –le pregunta el bebé a su madre. Ella llora y ríe a la vez y, estrechando a la criatura contra su pecho, responde: Tú estabas escondido en mi corazón […], eras su deseo.

Rabindranath Tagore

Aguanta, auque estés solo y todos estén contra ti. Míralos directamente a los ojos, aunque estén congestionados de sangre. No tengas miedo. Ten confianza en esa pequeña voz del corazón que et pide estar dispuesto a abandonarlo todo y a todos. Debes estar dispuesto a morir para dar testimonio de lo que proporciona sentido a tu vida.

Gandhi

Debemos negarnos a dejarnos llevar por la corriente. Un ser humano que se ahoga no puede salvar a otros.

Gandhi

La verdad reside en el corazón de todo ser humano. Ahí es donde debemos buscarla para que nos guíe. Lo de menos es cómo se nos muestra. No podemos obligar a los demás a actuar de acuerdo con nuestra visión de la verdad.

Gandhi

La fuerza no procede de las capacidades físicas. Procede de una voluntad invencible.

Gandhi

Eres el producto de tu entorno. Por eso no puedes ver nada que esté fuera de tus costumbres y de las convenciones sociales de las que estás impregnado. Si quieres ver más allá libérate antes de tu forma habitual de interpretar los hechos.

Swami Prajnanpad

Si actualmente hay tanta mentira en nuestro mundo extraviado es porque cada uno de los seres humanos reivindica los derechos de una conciencia iluminada sin someterse a la mínima disciplina. Para descubrir la verdad es necesario ante todo tener una gran humildad. Para penetrar en el corazón del océano que es la verdad, es necesario decidirse a no ser ya nada.

Gandhi

La caridad no es una solución a la pobreza: sólo la perpetúa despojando a las personas pobres de su iniciativa. Nos permite proseguir con nuestra propia vida sin tener que preocuparnos por la de las personas pobres. Sólo sirve para aplacar nuestras conciencias.

Muhammad Yunus

Sólo hay un Dios. Y no es enemigo de nadie.

Gurú Nanak

La única religión que debería enseñarse es la religión sin miedo.

Swami Vivekananda

La muerte es sumamente parecida a la vida cuando sabemos vivir. No se puede vivir sin morir al mismo tiempo. No se puede vivir sin morir psicológicamente a cada minuto.

Krishnamurti

Individuo es el que está separado, cortado. Un individuo es una entidad separada, sin relación. Una persona es un individuo en relación con los demás. Si eres uno con los demás, si vives para los demás, te ensanchas.

Swami Vivekananda


miércoles, 4 de marzo de 2009

La nueva frecuencia de amor. Por Ana María Frallicciardi

Si buscas el Amor, tira abajo todas tus creencias y olvídate de las
experiencias vividas.

Empieza de nuevo por donde nunca se te hubiera ocurrido que anda el
Amor buscándote a ti.
El Amor es una energía que fluye libremente en todo el Universo. Hay
que aprender a pedirla y tomarla desde la Fuente Ilimitada.

El Amor “llega” desde el Centro de Amor Universal hacia el centro
interno de cada uno.
Ábrete, tira tus corazas y deja que esta maravillosa energía
disuelva los sentimientos negativos de separación y soledad.

Cuando logres estados de paz y bienestar “desde adentro y sin
esfuerzos”, el Amor ha estado acompañándote, no lo dejes ir, hay
mucho más por hacer, juntos lo descubrirán.
Nuevas formas de relacionarnos amorosamente están surgiendo en estos
tiempos.

En las últimas décadas hemos crecido mucho en la expresión de los
sentimientos y el amor.
En este milenio el amor se abre como un loto de mil pétalos que da
múltiples posibilidades para salir de nuestras limitaciones y
carencias.

¿Qué es el amor?

El amor es ENERGIA que viene de la Energía Universal Creadora. El
amor es un estado de completa felicidad, se disfruta cuando uno se
abandona en el sentimiento y deja que todo fluya sin obstáculos.

Los seres se están encontrando para activar la nueva conciencia del
amor y así poder sacar lo mejor de sí y crecer espiritualmente,
porque el amor es el camino más genuino para el nuevo crecimiento
interior. Desde el amor sin condicionamientos ni expectativas las
almas están sanando viejas heridas de soledades y abandonos y están
creando un estado interior más pleno y seguro.

El amor es amor y nada más, no se encadena a ningún contrato o
filiación. Si deseas vivir con la persona amada, vive. Pero no
pongas obstáculos en la convivencia, no exijas al otro lo que éste
no tiene para dar, no le compliques la vida con reclamos. Deja que
la relación fluya libremente. Respeta sus espacios, sus tiempos, sus
gustos y que te respete a ti. No sientas obligaciones en ningún
momento, ni sometimiento o dependencia. No calles lo que sientes,
pero habla con dulzura.

Hay muchas maneras de comprometerse en las relaciones y uno cree que
todo eso es amor, generalmente es dependencia emocional, necesidad
de que otro llene tus vacíos y encima, los llena mal. No busques el
amor afuera. Tienes que aprender a generarlo desde tu centro
cardíaco, llenar tu aura, tu mente, tus palabras del amor que
tomarás del Amor Universal y luego expresarlo. Todo en tu entorno
vibrará en el amor y no habrá más carencias ni abandonos.

Reflexiona sobre estos aspectos: ¿Por qué cargas al amor con tantos
condicionamientos?:

Te amo aunque…, te amo porque…, te amo pero….El verdadero amor no es
nada de todo eso.
El amor es un sentimiento que fluye puro, sin distorsiones.

Una cosa es convivir y compartir la vida con alguien y otra cosa es
amar a alguien. Lo ideal es que se den ambas cosas juntas.

Pero si no lo has logrado y convives con alguien a quien ya no amas,
clarifica tu interior, acepta la realidad y no eches culpas afuera,
en tu camino de evolución estaba el desamor para que ahora busques
el amor, que no es sólo tener a otro, sino poder relacionarte
amorosamente con TODOS.

Si en el plano humano no encuentras cómo llenar tu vacío de amor,
comienza una tarea de crecimiento interior para conectar la Fuente
Eterna de Amor Universal y entonces estarás vibrando también en el
amor humano.


El amor está llamado a cubrir el Universo…

…pero mientras no nos demos cuenta…
…que somos nosotros los que tenemos que llamar, invocar, fabricar,
ese amor y luego proyectarlo…
…el amor no puede conocerse, no puede proyectarse, no puede operar
en la humanidad…
… porque eso depende de nosotros y no de otras fuerzas cósmicas.

Nosotros somos antenas cósmicas para recibir información divina,
información espiritual, y difundirla y entonces de esa forma poder
producir mayor inquietud por conocer el amor, que es lo que está
sucediendo en esta Nueva Era.

La verdadera conciencia de amor comienza a entenderse ahora, en la
medida en que salimos de todo tipo de creencias limitadoras. Los
verdaderos sentimientos que restaurarán nuestra vida están fluyendo
desde una dimensión superior de compresión de la vida, donde el Ser
encuentra su resonancia espiritual y puede conectar el amor en su
esencia pura: esa energía que se expresa……
Para gran parte de la humanidad, en estos momentos, el amor está
mezclado con necesidades sexuales, fantasías culturales, reemplaza
carencias. Depende de las creencias de cada individuo que el amor de
felicidad o produzca dolor.

Muchos ya han comprobado que con la cabeza no se ama. El sentimiento
amoroso surge desde el pecho. Es una energía, de determinada
frecuencia vibracional que se condensa en el chakra cardíaco y desde
allí sale y se expresa. Quienes tiene bloqueos energéticos en el
centro cardiaco no pueden expresar esta energía con facilidad y se
sienten solos y angustiados.

Cuando este centro vibra en una determinada frecuencia y entra en
resonancia con otro ser que está en la misma frecuencia se produce
un intercambio amoroso pleno. Esto puede darse una sola vez, varias
veces, por mucho tiempo, por toda la vida humana. Todo depende de la
capacidad para mantener esa sintonía. Es por ello que el amor no
pide ni da, se expresa. A veces encuentra resonancia y respuesta y
otras veces no.

¡Cuántas historias de amor pueden caer con este concepto! Con la
excusa de “lo hice por amor”, se esconden muchísimas formas de
manipulaciones, resentimientos, necesidad de poder o de dependencia.
¡Basta de telenovelas!

Después de comprender este nuevo concepto de amor, no tiene sentido
hablar de los celos ni de fidelidad. Se es fiel con uno mismo y con
los propios sentimientos.

Con el crecimiento interior se logra ser consecuente e íntegro con
uno mismo. Sólo desde este lugar de armonía interior se puede fluir
un verdadero sentimiento amoroso profundo y puro.
Este estado amoroso pleno es el que se expresa en todos los niveles
de la vida, no sólo en el amor de pareja.

Uno ama LA VIDA y ama a todos los seres. La fuente de amor está
dentro de uno y no necesita que venga a llenarla nadie. Si has
sanado tus propias heridas eres amor e irradias amor.

Sólo así se entra en resonancia y se encuentra quien comparta Tu
frecuencia de Amor.

Si logras solucionar todos los mandatos adquiridos con respecto al
amor, podrás enseñarle a otro cómo lograrlo también y podrá
acompañarte en el camino de explorar juntos las nuevas dimensiones
del amor.

martes, 3 de marzo de 2009

Sin miedo

"Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.

Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura. "