viernes, 4 de marzo de 2011

Aferrarse a algo, es abrazar a un cadaver

Ayer me amabas y hoy estás lleno de ira. Me aferro al ayer y te digo: “Tienes que amarme porque ayer me dijiste que me amarías por siempre”. El amor no se puede forzar, porque al hacerlo sólo creamos miseria y dolor. No te aferres al pasado, porque solamente crearás un infierno. Aferrarse es un infierno, mientras que la consciencia del desapego está siempre en el cielo. Una noche, una mujer le dice a su esposo: “Ya no me amas igual que antes, ya no me besas… ya no me abrazas… ¿Recuerdas cuando me cortejabas? Me mordías… y yo te adoraba. ¿Podrías morderme una vez más?. El hombre se levantó de la cama… ¿A dónde vas? Preguntó la esposa. “Al baño, a buscar mi dentadura postiza”. ¿Por qué siempre queremos permanecer iguales? ¿Por qué deseamos estar muertos? Porque sólo algo que está muerto es permanente. Las olas del mar vienen y van, esa es la razón por la que el mar está vivo. Si las olas se detuvieran, todo el océano moriría. Todo vive a través del cambio y cambiar significa moverse hacia la polaridad. El movernos de un extremo a otro nos permite seguir vivos

El Dr. Jorge Carvajal, pionero en Medicina Bioenergética, nos habla…

Del miedo:

El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

De la ira:

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

De la tristeza:

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

De la ansiedad:

La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones.
Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

Del estrés:

El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

De la alegría:

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia. La alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.