martes, 9 de febrero de 2010

¿qué hacemos en la vida? Interpretamos un papel


Todo lo que quiero, como por ejemplo a mi padre, a mi madre, a mi
mujer, el dinero, la fama, etcétera, lo quiero a causa de la
intensidad con la que aprecio a mi propio sí mismo. Los quiero
porque, a través de ellos, puedo realizar del mejor modo posible las
necesidades de mi propio sí mismo. Ninguna de ellos puede ser un fin
en sí mismo. Solamente el sí mismo puede ser un fin en sí mismo,
independientemente de cualquier otro fin o motivo. Ninguno de los
múltiples intereses, deseos y actividades del sí mismo representa al
sí mismo en toda su entereza y esencia. Es sólo esta experiencia
supraconsciente, que en realidad subyace a todos ellos, la que puede
llamarse el sí mismo real y es aquello por lo que todo el resto
existe. Amo todo lo demás porque amo el sí mismo, y esta experiencia
supraconsciente subyace a la llamada personalidad, el yo, como su
verdadera esencia, como la verdad y la realidad últimas.



Surendranath Dasgupta

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